A finales de septiembre casi todas las citas empiezan igual: «este verano el pelo ha sufrido». Sol, sal, cloro, calor y más horas de secador y plancha para salir de casa. El resultado se parece, pero no siempre tiene el mismo origen. Y de eso depende lo que conviene hacer.
Antes de nada, algo que conviene saber: el pelo que ya ha crecido no se regenera. Ningún tratamiento devuelve un cabello dañado a su estado original. Lo que sí puede hacer un buen tratamiento es mejorar mucho su estado: más hidratado, más resistente, con más brillo y más fácil de peinar. Lo que está roto de verdad, que suelen ser las puntas, se corta.
Cómo saber qué le pasa a tu pelo
Estas son las señales que miro al empezar la cita, antes de lavar:
Está áspero y sin brillo, pero no se rompe. Suele ser falta de hidratación. Es lo más habitual después del verano y lo más fácil de mejorar.
Se rompe al peinarlo o se estira como una goma cuando está mojado. Aquí el daño está en la estructura interna de la fibra. Es típico en cabellos decolorados o con mucho calor, y la hidratación sola no basta.
El color se ha apagado o los rubios amarillean. El sol y el agua degradan los pigmentos. No es daño en sí, pero el pelo se ve más castigado de lo que está.
Se encrespa aunque lo hidrates. A veces es la propia naturaleza del cabello, que el verano ha acentuado.
Solo están mal las puntas. Abiertas, finas o con nudos, pero el resto del largo está bien.
Qué hacemos en el estudio según el caso
Falta de hidratación → FibreClinix. Es un tratamiento que adapto al diagnóstico: hidratación para el cabello seco, fortalecimiento si hay daño por color o calor, o control del encrespamiento. Son unos 40 minutos: cuatro pasos en el lavacabezas y un sellador de cutícula al final, ya en el tocador. Después eliges si lo secamos al aire o lo peinamos.
Daño estructural → Genoma, reconstrucción profunda. Es la opción para cabellos muy castigados por decoloraciones, químicos o calor. Recupera cuerpo y elasticidad. La sesión dura algo más de dos horas y media, y según el estado del cabello puede hacer falta una segunda.
Color apagado → Vibrance, color y brillo. Una coloración sin amoníaco que reaviva el tono y devuelve el brillo sin aclarar la base.
Encrespamiento que no se va → Alisado Discovery. Si lo que buscas es llevar el pelo liso y sin volumen durante meses, el tratamiento no es la hidratación, es el alisado. En mi experiencia dura a partir de ocho meses. Antes de reservarlo, lo valoramos juntos.
Y casi siempre, sanear las puntas. Un tratamiento sobre puntas abiertas mejora el aspecto unos días; cortar lo dañado lo mejora de forma duradera.
Cuándo no necesitas ningún tratamiento
Si el problema está solo en las puntas y el resto del cabello tiene buen tacto y brillo, con un corte o un retoque es suficiente. No te voy a recomendar un tratamiento que no necesitas.
En casa, lo básico
- Un champú suave, sin frotar los largos: basta con lavar bien el cuero cabelludo.
- Mascarilla una o dos veces por semana, de medios a puntas.
- Protector térmico siempre que uses secador o plancha.
- Secador a temperatura media y a cierta distancia.
Si has hecho FibreClinix, el mantenimiento en casa es la línea FibreClinix que corresponda a tu tratamiento: Hydrate, Fortify o la de control del encrespamiento.
Si has hecho Genoma, te recomendaré un champú hidratante o fortificante, una mascarilla y un sellador de fibra, según cómo haya respondido tu cabello.
Si no sabes cuál es tu caso
No hace falta que lo sepas. Cada cita en NØIR empieza con una conversación, y ahí lo valoramos. Si quieres un diagnóstico más completo antes de decidir, puedes reservar la asesoría a fondo (30 minutos, 25 €) y salir con una propuesta y un presupuesto cerrado.
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— Raúl Santana, NØIR · Playa de San Juan, Alicante


